Artículo Bienestar

Meditar no es
relajarse.

La meditación no es una actividad recreativa. No es solo un momento de relax. Es una práctica, una técnica de concentración y observación mediante la cual entrenamos a la mente para dirigir de forma consciente sus procesos.

Lectura6 minutos
PorDamián Cavallo
CategoríaBienestar

Cada vez que hablamos de meditación con otras personas, aparece una respuesta bastante frecuente: "Yo soy más de ir a pescar", "lo mío es el fútbol de los lunes con amigos", "a mí me relaja salir a caminar." Y está perfecto. Pero la meditación no es exactamente eso.

No es descanso: es entrenamiento

La meditación es una práctica. Una técnica de concentración y observación mediante la cual entrenamos a la mente para dirigir de forma consciente sus procesos. Así como el cuerpo necesita ejercicio para fortalecerse, la mente también necesita entrenamiento para no vivir arrastrada por cada pensamiento, cada emoción o cada estímulo que aparece.

Porque la mente, por naturaleza, se mueve. Rumía. Anticipa. Recuerda. Compara. Proyecta. Juzga. Podemos estar tomando un café, pero mentalmente discutiendo algo que pasó ayer. Podemos estar mirando un atardecer, pero habitando una preocupación que todavía no existe.

Vivimos en piloto automático. Reaccionamos sin advertir que estamos reaccionando. La mente hace su trabajo de manera constante, pero si no aprendemos a observarla, terminamos obedeciéndola a ciegas.

Ver el mecanismo

Meditar es empezar a ver ese mecanismo. No para pelearse con la mente, ni para dejarla en blanco, ni para convertirse en una persona inmune al dolor. Meditar es sentarse a observar. Es reconocer el pensamiento como pensamiento, la emoción como emoción, la reacción como reacción. Es generar un espacio entre lo que sucede y lo que hacemos con eso.

En ese espacio empieza la libertad. Porque cuando puedo advertir que mi mente se fue al pasado, tengo la posibilidad de volver. Cuando noto que se adelantó al futuro, puedo traerla de regreso. Cuando reconozco que estoy reaccionando desde la ansiedad, puedo respirar antes de hablar. Y esa pequeña pausa, casi invisible, puede cambiar la calidad de una vida entera.

Lo que el gimnasio es para el físico

Lo que el gimnasio es para el físico, la meditación lo es para la mente. No alcanza con descansar un rato. No alcanza con distraerse. No alcanza con apagar el ruido por unas horas si después volvemos a vivir gobernados por los mismos automatismos. El descanso alivia; la práctica transforma.

Para llevar

Meditar es entrenar la presencia. Es aprender a regresar. Es dejar de vivir completamente tomados por la corriente interna. Y quizás ahí esté su mayor potencia: no en escaparnos de la vida, sino en volver a ella con más conciencia. Más despiertos. Más enteros.

Para reflexionar · 01

¿Cuántas veces al día actuás en "piloto automático" sin darte cuenta?

Para reflexionar · 02

¿Cuándo fue la última vez que realmente estuviste presente en lo que hacías?

Para reflexionar · 03

¿Qué pasaría si pudieras poner una pausa entre lo que sentís y lo que hacés con eso?

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